10.4.09
25.3.09
2.1.09
Y más ejercicios de memoria
Cinco canciones que prometí comentar, de una u otra forma.
my love is a house...
Peñacastillo cines, la guerra de los mundos, fila 9, butaca 7.
Con el dolor llega la inteligencia para soportarlo. Me trataban como algo sagrado, yo era sagrado, intocable, incomprensible, inaccesible. Yo era el dolor.
Santander: Santa Marina, Mouro y la Isla del Palacio de la Madalena, Palacio de Soñanes, en Comillas se te saltaron las lágrimas y a mi hermana y a mí se nos heló el corazón. Suances pendiente.
Hoy hace bueno.
Runfast.
Pero yo os traigo un alba, hermanos...
Valencia. Parece como si todo el mundo estuviera tan lejos, inaccesible. Uno se va, y se despide de la gente. Pero vuelves sin avisar y ellos ya te han dicho adiós. Voy a subir a ese autobús a comprobar cómo se aleja esta ciudad mientras me duermo. Aceptar que ya nada tiene que ver con ella. Construir un espacio nuevo. Toda una lengua, un universo simbólico, una forma de querer. Cambiar de verdad todo lo que cambié una vez después de un momento como este.
Ahora me río, pero un día escribí “ sólo me falta el crío y morir de sobrepeso”, creo que cuando lo escribí también me hizo gracia.
Not be idiot...
Salí del aeropuerto de Almería hacia Londres por la mañana, cerca de las 11,00. Nunca he visto algo tan bonito. El avión sobrevolaba el desierto sobre un azul limpio y profundo. Con el tiempo, me aficioné a llorar en los transportes públicos. También en la calle. Me gusta ver a la gente que de pronto se ríe sin más, sin hablar con nadie, pensando cosas que sólo ellos saben, mientras andan, esperan el autobús o compran en el supermercado.
Hill. Por primera vez en mucho tiempo estoy sola en mi habitación escribiendo.
My love. Perfecta. Un piano desafinado, un banjo cíclico y repetitivo, una voz contenida.
my love is a house...
Peñacastillo cines, la guerra de los mundos, fila 9, butaca 7.
Con el dolor llega la inteligencia para soportarlo. Me trataban como algo sagrado, yo era sagrado, intocable, incomprensible, inaccesible. Yo era el dolor.
Santander: Santa Marina, Mouro y la Isla del Palacio de la Madalena, Palacio de Soñanes, en Comillas se te saltaron las lágrimas y a mi hermana y a mí se nos heló el corazón. Suances pendiente.
Hoy hace bueno.
Runfast.
Pero yo os traigo un alba, hermanos...
Valencia. Parece como si todo el mundo estuviera tan lejos, inaccesible. Uno se va, y se despide de la gente. Pero vuelves sin avisar y ellos ya te han dicho adiós. Voy a subir a ese autobús a comprobar cómo se aleja esta ciudad mientras me duermo. Aceptar que ya nada tiene que ver con ella. Construir un espacio nuevo. Toda una lengua, un universo simbólico, una forma de querer. Cambiar de verdad todo lo que cambié una vez después de un momento como este.
Ahora me río, pero un día escribí “ sólo me falta el crío y morir de sobrepeso”, creo que cuando lo escribí también me hizo gracia.
Not be idiot...
Salí del aeropuerto de Almería hacia Londres por la mañana, cerca de las 11,00. Nunca he visto algo tan bonito. El avión sobrevolaba el desierto sobre un azul limpio y profundo. Con el tiempo, me aficioné a llorar en los transportes públicos. También en la calle. Me gusta ver a la gente que de pronto se ríe sin más, sin hablar con nadie, pensando cosas que sólo ellos saben, mientras andan, esperan el autobús o compran en el supermercado.
Hill. Por primera vez en mucho tiempo estoy sola en mi habitación escribiendo.
My love. Perfecta. Un piano desafinado, un banjo cíclico y repetitivo, una voz contenida.
Más cosas que encuentro en mi ordenador
"Quiero irme de esta ciudad y sin embargo me quedo en Semana Santa. Sevilla llena de gente y de esculturas de santos, y yo empiezo a verle la gracia a eso de adorar imágenes. Te sigo en procesión por las calles de la ciudad que imagino, esa en la que es fácil y convincente que tropiece contigo"
17.10.08
De cosas antiguas que pululan por mi ordenador
Mi vecina sale a fumar con su bata de casa rosa a la terraza. Su marido va por la calle, una avenida cercana, con una carpeta bajo el brazo y una bolsa de supermercado en la mano. Al doblar la esquina, se esconde detrás de una columna, saca una botella de cerveza de litro que lleva en la bolsa y le da varios tragos. Mientras, mi vecina mira al gallo que los chicos del taller atan todos los días a un árbol. Esperan que crezca pronto, y mientras, el gallo canta y las mujeres que van a la compra le gritan ¡ole!, y ¡qué guapo eres! Un hombre, en un bar cerca, finge que se ahoga delante de la gente, con una navaja abierta apretada en su mano; si la gente le pregunta si se encuentra bien, el hombre cierra la navaja y contesta cortésmente que no del todo, que últimamente le cuesta mucho respirar. Si la gente lo ignora, él se vuelve loco y empieza a tirar los vasos de las mesas cercanas. La hija del mecánico tiene siete años y va al colegio de la avenida. Su compañera de pupitre llora porque se ha muerto su abuelo, mientras pintan mosaicos en clase de manualidades. La hija del mecánico llora con ella. Mientras, la profesora lee una frase que un hombre le escribió hace algunos meses en su agenda: “ nadie puede enseñarte la geografía de lo desconocido( aún por descubrir). Todo lo que puede hacerse es potenciar la voluntad de explorar..."
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